Quizá ya no sea como antes, tengo la leve certeza de que caeré inexorablemente en el hoyo que ha sido preparado para mí. No tengo mayor solución que la de afrontar con valentía la prueba que el destino apunta a mi cabeza, la flecha que ha de seguirme aunque yo hábilmente trate de escapar -ninguna habilidad es tal, comparada a la fuerza que la mayor de nuestras hermanas nos depara-. No tengo fuerza siquiera para pensar en lo que ha de esperarme.
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domingo, 19 de enero de 2014
viernes, 25 de octubre de 2013
Vila-Matas, Joyce, Poe, Cohen: Frases 1
Empezamos esta semana a compartir algunas frases no tan célebres y reconocidas pero sí dignas de ser celebradas y difundidas. Enrique Vila-Matas, James Joyce, Edgar Allan Poe y Leonard Cohen han sido los primeros en ser recortados. Se vienen más ¿Sugerencias?
domingo, 7 de octubre de 2012
Edgar Allan Poe, el cuervo
Ojos lo suficientemente profundos como para evidenciar las páginas escritas. Un día como hoy, en 1849, a los 49 años, se despedía de la experiencia terrenal Edgar Allan Poe.
Cuentos, ensayos, poesía, textos encriptados, reseñas, críticas. Un día como hoy volvió a la rivera plutoniana de la noche.
Su legado trasciende las letras, campo donde desarrolló -con maestría no reconocida en su tiempo- su arte: es un gran referente para una inmensa cantidad de músicos, cineastas, escritores, pintores, artistas plásticos.
Mira más de Edgar Allan Poe en La Luna de Pierrot y una reliquia gráfica a continuación:
Cuentos, ensayos, poesía, textos encriptados, reseñas, críticas. Un día como hoy volvió a la rivera plutoniana de la noche.
Su legado trasciende las letras, campo donde desarrolló -con maestría no reconocida en su tiempo- su arte: es un gran referente para una inmensa cantidad de músicos, cineastas, escritores, pintores, artistas plásticos.
Mira más de Edgar Allan Poe en La Luna de Pierrot y una reliquia gráfica a continuación:
lunes, 17 de octubre de 2011
Roberto Bolaño. Consejos sobre el arte de escribir cuentos

1997. Con brevedad, y humor, Roberto Bolaño desgranó la fruta prohibida del árbol de la sabiduría en un edén literario:
Como ya tengo cuarenaicuatro años, voy a dar algunos consejos sobre el arte de escribir cuentos.1. Nunca aborde los cuentos de uno en uno. Si uno aborda los cuentos de uno en uno, honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte2. Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco. Si se ve con energía suficiente, escríbalos de nueve en nueve o de quince en quince.
lunes, 28 de junio de 2010
LA RAZÓN Y EL ABSURDO - LA LUNA DE PIERROT Nº0
Leo Eureka, de Edgar A. Poe, y encuentro el siguiente pasaje: “En la construcción de una trama, por ejemplo, en la literatura de ficción, deberíamos disponer los incidentes de modo que no pudiéramos determinar, con respecto a cualquiera de ellos, si depende de otro o si lo sustenta”. De inmediato pienso en Julio Cortázar y en Rayuela. Ahora, este pensamiento corre por la siguiente línea: Poe–traducción–castellano–Cortázar; lo cual me lleva a una doble idea: Cortázar-admiración-Poe, y/o Poe-influencia-Cortázar (es bastante clara la admiración del argentino por el estadounidense, a quien tradujo al castellano). La cita mencionada está inmersa en Eureka, un texto incomprendido, en tanto para muchos es incomprensible desde el punto de vista del mundo físico, material (uno de los aspectos que el libro pretende resolver para la humanidad), cuando no lo es tanto como obra “poética”, siguiendo la intensión que Poe señala. En Eureka la razón es la guía de los postulados del escritor. (Poe trabajó con la razón: buen ejemplo son sus cuentos de detectives o su ensayo El jugador de ajedrez de Maelzel). Sin embargo, el pasaje citado desencaja toda esa estructura para pintar de plano una salida, una superación.
He mencionado la influencia de Poe. Poe fue un renovador. Le dio cuerpo al relato corto tal como lo conocemos ahora, el cuento. A Poe, los cuentistas de hoy le deben mucho. Cortázar le siguió los pasos, pero no de manera formal, sino en intensión y dimensión. Fue otro renovador. Cambió las reglas del juego, y por ello está en la línea iniciada por el bostoniano: dar nueva forma; pero, además, hubo un elemento nuevo: al relato corto (a su obra en general) el argentino le agregó el absurdo.El absurdo no es lo contrario a la razón. El absurdo es la salida a la razón, su superación. Cortázar quiere esa superación. Oponerla es colocarse a su mismo nivel, superarla es reconocer que la razón no es el conducto final del hombre. El absurdo de Cortázar desea suprimir la visión encapsulada y miope (la misma superación que identificamos en la cita de Poe).
Ese absurdo es una irracionalidad alcanzada no por falta de razón, sino porque justamente la rebalsa. Poe vislumbra ello, sabe cuál es esa superioridad y concluye el pasaje: “En este sentido la perfección de la trama es en realidad, o en la práctica, inalcanzable, pero sólo porque la que construye es una inteligencia finita” (racional).
La inteligencia finita -que muy bien señala y delimita Poe- es el barril donde caen todos los razonamientos repetitivos de la historia. El absurdo, la superación, el desenlace abierto, el desencadenamiento de situaciones sin orden en un relato, el no saber si “sustenta” o “depende” de otra es, por fin, desconmesurar los límites. Querer vencer la “inteligencia finita” es querer la superación del estancamiento existencial. La razón se encuentra bien donde está, pero jamás llegará a resolver lo que ciertos absurdos pueden alcanzar.
Gustavo Lopez T.
http://issuu.com/lalunadepierrot/docs/lp0
martes, 19 de enero de 2010
EDGAR ALLAN POE
lunes, 22 de junio de 2009
lunes, 19 de enero de 2009
Edgar Allan Poe, 19 de enero
Edgar Allan Poe, tuvo, al menos durante una época de su vida, alguna felicidad.
martes, 23 de diciembre de 2008
CREACIONES XIV
Nunca más
Y el cuervo, inmutable, continúa instalado allí, sobre el pálido busto de Palas
Quizá ya no sea como antes, tengo la leve certeza de que caeré inexorablemente en el hueco que ha sido preparado para mí. Dejaré de llamarme Edgar Allan Poe.
Gustavo Lopez Tassara
Y el cuervo, inmutable, continúa instalado allí, sobre el pálido busto de Palas
Quizá ya no sea como antes, tengo la leve certeza de que caeré inexorablemente en el hueco que ha sido preparado para mí. Dejaré de llamarme Edgar Allan Poe.
Gustavo Lopez Tassara
sábado, 26 de abril de 2008
La imagen de Edgar Allan Poe por Harry Clarke
Edgar Allan Poe ha sido un escritor que ha marcado a la literatura -y al arte- como pocos. Sus cuentos, su poesía, sus ensayos, su vida. Todo conforma un conjunto de imágenes que aún se mantienen en nuestra cabeza gracias a su obra y a las constantes referencias que de ella se suelen hacer a través de diferentes medios.
Pero esta pasión por Poe tiene mucho tiempo ya. Casi tanto como el tiempo que lleva muerto. Desde Charles Baudelaire hasta hoy. Y en el transcurrir de ese más de un siglo han sido muchos los que le han querido rendir homenaje por su gran trabajo. Homenajes en literatura, pintura, música, cine. Sin embargo, el talento, que no le ha sido otorgado a todos, nos ha dejado un reducido porcentaje de esas obras para recordar. Una de ellas es la elaborada por el fantástico ilustrador Harry Clarke. Quien hacia el final de la segunda década del siglo veinte ilustró una edición de los cuentos de Poe.
Sin duda una gran obra, inspirada en la de E.A.Poe. En las imágenes de Clarke la intensidad del temor, lo oculto, la inestabilidad, se desbordan en cada detalle. Lady Ligeia, Un descenso al Maelstrom, Entierro prematuro, La verdad sobre el caso del sr. Valdemar, La máscara de la muerte roja, William Wilson, El gato negro, El pozo y el péndulo, Manuscrito hallado en una botella, Morella, Berenice, son algunos de los cuentos ilustrados por la virtuosa mano, e ingenio, de Clarke. El solo empleo del negro y del blanco para completar sus composiciones hacen de las imágenes grandiosas adpataciones del imaginario de Poe, siempre con las formas sombrías, espectantes, indefinidas. La sucesión directa entre el hecho aterrador y la reacción de la víctima o el testigo son siempre más que suficiente para describir el ambiente poeiano. Las ilustraciones de H. Clarke -de las cuales algunas me recuerdan a Fellini- las pueden hallar en http://www.grandmasgraphics.com/clarke1.htm
.
htm
Pero esta pasión por Poe tiene mucho tiempo ya. Casi tanto como el tiempo que lleva muerto. Desde Charles Baudelaire hasta hoy. Y en el transcurrir de ese más de un siglo han sido muchos los que le han querido rendir homenaje por su gran trabajo. Homenajes en literatura, pintura, música, cine. Sin embargo, el talento, que no le ha sido otorgado a todos, nos ha dejado un reducido porcentaje de esas obras para recordar. Una de ellas es la elaborada por el fantástico ilustrador Harry Clarke. Quien hacia el final de la segunda década del siglo veinte ilustró una edición de los cuentos de Poe.
Sin duda una gran obra, inspirada en la de E.A.Poe. En las imágenes de Clarke la intensidad del temor, lo oculto, la inestabilidad, se desbordan en cada detalle. Lady Ligeia, Un descenso al Maelstrom, Entierro prematuro, La verdad sobre el caso del sr. Valdemar, La máscara de la muerte roja, William Wilson, El gato negro, El pozo y el péndulo, Manuscrito hallado en una botella, Morella, Berenice, son algunos de los cuentos ilustrados por la virtuosa mano, e ingenio, de Clarke. El solo empleo del negro y del blanco para completar sus composiciones hacen de las imágenes grandiosas adpataciones del imaginario de Poe, siempre con las formas sombrías, espectantes, indefinidas. La sucesión directa entre el hecho aterrador y la reacción de la víctima o el testigo son siempre más que suficiente para describir el ambiente poeiano. Las ilustraciones de H. Clarke -de las cuales algunas me recuerdan a Fellini- las pueden hallar en http://www.grandmasgraphics.com/clarke1.htm
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htm

sábado, 15 de marzo de 2008
Annabel Lee de Edgar Allan Poe
Fue hace muchos y muchos años,
en un reino junto al mar,
habitó una señorita a quien puedes conocer
por el nombre de Annabel Lee;
y esta señorita no vivía con otro pensamiento
que amar y ser amada por mí.
Yo era un niño y ella era una niña
en este reino junto al mar pero nos amábamos
con un amor que era más que amor
—yo y mi Annabel Lee—
con un amor que los ángeles súblimes del Paraíso
nos envidiaban a ella y a mí.
Y esa fue la razón que,
hace muchos años,
en este reino junto al mar,
un viento partió de una oscura nube aquella noche
helando a mi Annabel Lee;
así que su noble parentela vino
y me la arrebataron,
para silenciarla en una tumba
en este reino junto al mar.
Lo ángeles, que no eran siquiera medio felices en el Paraíso,
nos cogieron envidia a ella y a mí:
—Sí!, esa fue la razón (como todos los hombres saben
en este reino junto al mar) que el viento salió de una nube,
helando y matando mi Annabel Lee.
Pero nuestro amor era más fuerte que el amor
de aquellos que eran mayores que nosotros
— y muchos más sabios que nosotros—
y ni los ángeles ni el Paraíso encima
ni los demonios debajo del mar
separarán jamás mi alma del alma
de la hermosa Annabel Lee
Porque la luna no luce sin traérme sueños
de la hermosa Annabel Lee;
ni brilla una estrella sin que vea los ojos brillantes
de la hermosa Annabel Lee;
y así paso la noche acostado al lado de mi querida,
mi querida, mi vida, mi novia,
en su sepulcro junto al mar
en su tumba a orillas del mar.
...poema elegido por la sensación del momento.
en un reino junto al mar,
habitó una señorita a quien puedes conocer
por el nombre de Annabel Lee;
y esta señorita no vivía con otro pensamiento
que amar y ser amada por mí.
Yo era un niño y ella era una niña
en este reino junto al mar pero nos amábamos
con un amor que era más que amor
—yo y mi Annabel Lee—
con un amor que los ángeles súblimes del Paraíso
nos envidiaban a ella y a mí.
Y esa fue la razón que,
hace muchos años,
en este reino junto al mar,
un viento partió de una oscura nube aquella noche
helando a mi Annabel Lee;
así que su noble parentela vino
y me la arrebataron,
para silenciarla en una tumba
en este reino junto al mar.
Lo ángeles, que no eran siquiera medio felices en el Paraíso,
nos cogieron envidia a ella y a mí:
—Sí!, esa fue la razón (como todos los hombres saben
en este reino junto al mar) que el viento salió de una nube,
helando y matando mi Annabel Lee.
Pero nuestro amor era más fuerte que el amor
de aquellos que eran mayores que nosotros
— y muchos más sabios que nosotros—
y ni los ángeles ni el Paraíso encima
ni los demonios debajo del mar
separarán jamás mi alma del alma
de la hermosa Annabel Lee
Porque la luna no luce sin traérme sueños
de la hermosa Annabel Lee;
ni brilla una estrella sin que vea los ojos brillantes
de la hermosa Annabel Lee;
y así paso la noche acostado al lado de mi querida,
mi querida, mi vida, mi novia,
en su sepulcro junto al mar
en su tumba a orillas del mar.
...poema elegido por la sensación del momento.
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