“La observación de este decálogo, como es de suponer, no garantiza la
escritura de un buen cuento. Lo más aconsejable es transgredirlo regularmente,
como yo mismo lo he hecho. O aún algo mejor: inventar un nuevo decálogo”, dijo Julio Ramón Ribeyro al presentar el decálogo que aquí reproducimos:
1. El cuento debe contar una historia.
No hay cuento sin historia. El cuento se ha hecho para que el lector a su vez
pueda contarlo.
2. La historia del cuento puede ser real
o inventada. Si es real debe parecer inventada y si es inventada real.
3. El cuento debe ser de preferencia
breve, de modo que pueda leerse de un tirón.
4. La historia contada por el cuento
debe entretener, conmover, intrigar o sorprender, si todo ello junto mejor. Si
no logra ninguno de estos efectos no existe como cuento.
