Hace un mes, el 12 de setiembre, un viajero incansable -e inalcanzable- repitió una vez más la rutina que lo condujo por más de 150 países en el mundo. Esta vez, sin embargo, la rutina se revestía lentamente, al saberse la última de su camino, pues el viaje emprendido no era otro que el de la muerte.
Manuel Jesús Orbegozo llegó al periodismo sin proponérselo, anduvo antes por las letras, "me llamaban poeta", confesó en una entrevista y luego su camino se terminó de sellar cuando, denunció un robo perpetrado por un alcalde en su natal Trujillo. Desde entonces, su vida estaría siempre ligada a un diario, siendo uno de los periodistas más reconocidos y queridos del medio local, no sólo por la calidad del periodismo que logró, sino también por la personalidad y compromiso que imprimía en cada trabajo encargado. "Un periodista es un representante de la sociedad. La sociedad le concede al periodista la opción de que él vaya a donde ocurre un suceso para que le informe lo que suceda", acertaría MJO.
Su vida tiene un sinnúmero de historias que contar, como aquella en la que se salvó de una grave pena, por cubrir una de las tantas guerras de las que se ocupó periodísticamente, en Chad tan sólo por tener una fotografía con Pelé: "Está usted libre, le ha salvado Pelé", sentenció el comisario que lo había capturado por cruzar una frontera sin los permisos del caso.
