lunes, 28 de junio de 2010

EL HOMBRE - LA LUNA DE PIERROT Nº0

Ya casi el hombre se va acostumbrando a no dormir, a mantener los miedos y a perpetuar sus culpas en horas de madrugada. La invención del remordimiento es fatal, más aún si se conoce de antemano (o si no se puede decir lo que se sabe) acerca del resultado terrible de una acción brutal. Brutalidad. Nada como la sinceridad para bajar al llano, a un llano en llamas y comerse la historia a borbotones y, entonces, botarla con espuma, con rabia, por un par de patadas en el estómago que no ha comido por días, que se niega a comer, a ser ese espacio de optimismo y alimentación, esa fuente de desarrollo. No se puede pedir nada más que el vaciado completo del ser por medio de la negación. A la sombra de un par de árboles el hombre se ampara, no quiere ser una fruta extraña, pero tampoco da frutos ya en vida, lo sabe, lo teme, lo piensa. Duda, y esa es su existecia. El hombre, con millones de golpes a 150 golpes por minuto se golpea y explota en no más de 10 segundos; duros, como miles de golpes. ¡Ah! la resistencia, la indiferencia y el descanso. Al fin, el descanso. El hombre de sabe entonces abatido, no ha luchado, pero cree que sí. Se sabe muerto y, entonces, alegre, se echa a andar.

Gustavo Lopez T.

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JE SUIS PIERROT - LA LUNA DE PIERROT Nº0

La Comedia dell´Arte (siglo XVI) fecundó en personajes, situaciones y herramientas que han llegado, como herencia, a las artes escénicas de 5 siglos posteriores. Aún hoy su influencia se extiende, y ya no sólo en teatro, para mostrarnos a los personajes Pierrot, Arlequín, Columbina, Polichinela, entre otros. Para nosotros, es Pierrot quien brinda luz. Pero es sobre todo a través de su luna, la Luna, la que fue para él algo más, que para nosotros es algo más...


...Cuando se ideó este proyecto (vía blog) el nombre de La Luna de Pierrot nos pareció, sobre todas las cosas, original. Lo conocimos gracias a Pierrot, le fou (Godard) pero desconocíamos lo referente a la historia que lo encerraba junto a los demás tradicionales personajes. Sin embargo, luego de más de 2 años de llevar a cabo el proyecto virtual, su nombre nos representa, de manera auténtica, todo lo que sentimos referido al arte. Este es el Pierrot que ha sido, en sendas ocasiones, representado en pantalla, cuentos, poemas, telas, cantos, diseños, etc. Aquí repasamos a los más memorables, famosos, o quizá sólo a los que más nos gustan -o no, pero igual sorprenden-.


Tablas (y calles)
El teatro es la cuna de Pierrot. Las transformaciones del personaje, desembocadas en las penurias que vive, se fueron dando lugar desde su paso de Italia a Francia y al resto de Europa hasta hacer un Pierrot (nombre en Francia) o Pedrolino (en Italia) conocido hoy en todo el mundo por su vestido blanco, sus conflictos y sus desventuras. Su figura ha sido realmente explotada en expresiones de teatro popular en todo el mundo (y la verdad es que la tradición de Pierrot corresponde a una larga herencia popular). Su representación registra una alta variedad de situaciones, historias, desarrollos y características, aunque siempre rondando en torno a la pena de amor, al desencuentro, a la soledad.

Un texto de Ruben Darío, Pierrot y Colombina, la eterna aventura (1898) expone esta tendencia (irremediable) de Pierrot hacia el mundo denso y complicado de la angustia, o la ausencia de felicidad. Buen ejemplo de lo que la figura de este mísero y absurdo payaso -a veces, sirviente del destino- podría, o no podría, llegar a hacer. Como en las demás artes en las que ha sido representado, este Pierrot se configura desde sus penas para actuar en el mundo.

Sonidos de Pierrot
Por medio de una pequeña búsqueda acerca de canciones y músicos que se relacionen con Pierrot encontramos un breve racimo de temas que nos hablan de él. Y breve es el racimo formal porque gran parte de lo compuesto para y sobre Pierrot pertenece al siempre prolífico, variado y disperso campo de la canción popular, esa que se solía crear -o modificar- en cada ciudad o pueblo y tiempo, en cada vuelta de esquina. Hacia el pasado encontramos Pierrot Lunaire, pieza clásica con música del alemán Arnold Schoenberg (1912) sobre letra de Albert Giraud (1884). Este conjunto de 21 poemas fue inspirado en un viejo cabaret vienés, y habla de amor, sexo, violencia, blasfemia, una serie de temas controversiales para la época. Su hermosa expresión lírica, y temática, recuerdan las penurias que el pobre Pierrot hubo de soportar, refugiándose en o que más amaba, lo que era más externo para el mundo: la luna. Pierrot Lunaire (Pierrot lunar), nombre escogido por Giraud, no pudo ser mejor colocado. En el plano actual, tenemos a la banda británica Placebo. En su repertorio se encuentra el tema Pierrot, the clown, que por su toque sombrío y cálido se asemeja a la historia del personaje, y su letra habla sobre un olvido, un abandono, comparado con la suerte de Pierrot (“Asegúrate de pasar por acá/ estaré tragándome mi pena/ con el ceño fruncido/ como Pierrot, el payaso”).

También en inglés, está Three pennyPierrot (“pequeño pobre corazón”, dice uno de sus versos) de David Bowie (1970), o el más famoso Pierrot, hecho conocido por Lacrimosa; además de una banda contemporánea japonesa de rock-pop edulcorado llamada Pierrot, con toques sobre-exagerados, en todas sus dimensiones, sin mucha sintonía y autenticidad. En América Latina: Jaime Roos, músico uruguayo que fusiona sonidos y ritmos latinoamericanos, con la canción Brindis por Pierrot (1985, dentro del disco del mismo nombre) en la que hace una alegoría de sus vivencias, con trasfondo social, a través de la figura de nuestro protagonista. Son estas sólo algunas de las expresiones musicales -de un largo catálogo- que se refieren al querido, excéntrico y desdichado personaje.


Tonto…tonto y pobre Pierrot
El Pierrot más conocido del cine es francés (Pierrot le fou, Godard, 1965) y el primero, en lo que se puede llamar la prehistoria del cine, también lo es: Pauvre Pierrot (Émile Reynaud, 1892). Sí, 118 años nos separan desde que esta figura llegó, desde la Comedia del Arte, a lo que Reynaud llamó Teatro óptico, pero también ha recibido el nombre de Pantomima luminosa. Este Teatro Óptico estaba basado en el praxinoscopio, dispositivo por el cual se permiten ver imágenes en “movimiento” gracias a un mecanismo giratorio de espejos. Sólo que el artista y experimentador innovó proyectando las imágenes en movimiento -los personajes- sobre otra proyección estática: el paisaje o “escenario”. En Pobre Pierrot los personajes son Columbina, Pierrot, que la visita en su jardín enamorándola, sin ser correspondido, y Arlequín, que ha llegado antes al jardín y se oculta al ver a Pierrot, quien además sufre los golpes de Arlequín escondido; por ello, y la indiferencia de Columbina, Pierrot se va. Pobre Pierrot.


El otro Pierrot es el de Godard, de hace poco, 45 años nada más. Allí también hay Pierrot, pero no hay Columbina, no hay Arlequín, o los hay bajo otras formas. Pero es otro Pierrot, tonto, loco. Está en otro mundo y ronda modernas nebulosas del hombre junto a una excéntrica luna.


En colores

Varias son las formas a las que ha sido sometido Pierrot también en pintura. Se ha adaptado a cada movimiento, o cada movimiento se ha adaptado a personajes como él. En esta página se muestran dos: uno de los de Picasso, y el de Derain. Cada uno con distintas formas, 
pero con un elemento en común: la música. Por lo general la guitarra (o en sus primeros siglos mandolina, laud, vihuela, dependiendo de la representación) ha acompañado a Pierrot. Incluso en Pauvre Pierrot el “dibujo animado” es mostrado con un instrumento de cuerda, la música lo acompaña en su soledad


***

Hasta aquí un breve repaso por lo que ha sido Pierrot, desde la Comedia dell´Arte, por la historia del arte. Hay más, claro que sí; habrá más, también. Esta Luna de Pierrot espera concentrarse y ser un remanente de algún otro recuento futuro, en otro país, en otro continente, en otro planeta, quizá en la luna.

J. Osambela /
M. Lanazca /
G. Lopez /

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LA RAZÓN Y EL ABSURDO - LA LUNA DE PIERROT Nº0

Leo Eureka, de Edgar A. Poe, y encuentro el siguiente pasaje: “En la construcción de una trama, por ejemplo, en la literatura de ficción, deberíamos disponer los incidentes de modo que no pudiéramos determinar, con respecto a cualquiera de ellos, si depende de otro o si lo sustenta”. De inmediato pienso en Julio Cortázar y en Rayuela. Ahora, este pensamiento corre por la siguiente línea: Poe–traducción–castellano–Cortázar; lo cual me lleva a una doble idea: Cortázar-admiración-Poe, y/o Poe-influencia-Cortázar (es bastante clara la admiración del argentino por el estadounidense, a quien tradujo al castellano).

La cita mencionada está inmersa en Eureka, un texto incomprendido, en tanto para muchos es incomprensible desde el punto de vista del mundo físico, material (uno de los aspectos que el libro pretende resolver para la humanidad), cuando no lo es tanto como obra “poética”, siguiendo la intensión que Poe señala. En Eureka la razón es la guía de los postulados del escritor. (Poe trabajó con la razón: buen ejemplo son sus cuentos de detectives o su ensayo El jugador de ajedrez de Maelzel). Sin embargo, el pasaje citado desencaja toda esa estructura para pintar de plano una salida, una superación.

He mencionado la influencia de Poe. Poe fue un renovador. Le dio cuerpo al relato corto tal como lo conocemos ahora, el cuento. A Poe, los cuentistas de hoy le deben mucho. Cortázar le siguió los pasos, pero no de manera formal, sino en intensión y dimensión. Fue otro renovador. Cambió las reglas del juego, y por ello está en la línea iniciada por el bostoniano: dar nueva forma; pero, además, hubo un elemento nuevo: al relato corto (a su obra en general) el argentino le agregó el absurdo.

El absurdo no es lo contrario a la razón. El absurdo es la salida a la razón, su superación. Cortázar quiere esa superación. Oponerla es colocarse a su mismo nivel, superarla es reconocer que la razón no es el conducto final del hombre. El absurdo de Cortázar desea suprimir la visión encapsulada y miope (la misma superación que identificamos en la cita de Poe).

Ese absurdo es una irracionalidad alcanzada no por falta de razón, sino porque justamente la rebalsa. Poe vislumbra ello, sabe cuál es esa superioridad y concluye el pasaje: “En este sentido la perfección de la trama es en realidad, o en la práctica, inalcanzable, pero sólo porque la que construye es una inteligencia finita” (racional).

La inteligencia finita -que muy bien señala y delimita Poe- es el barril donde caen todos los razonamientos repetitivos de la historia. El absurdo, la superación, el desenlace abierto, el desencadenamiento de situaciones sin orden en un relato, el no saber si “sustenta” o “depende” de otra es, por fin, desconmesurar los límites. Querer vencer la “inteligencia finita” es querer la superación del estancamiento existencial. La razón se encuentra bien donde está, pero jamás llegará a resolver lo que ciertos absurdos pueden alcanzar.

Gustavo Lopez T.

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ATRAPADA EN SU DESNUDES - LA LUNA DE PIERROT Nº0

Se despiden sus pasos
del viento.

Una última caricia
para la prófuga del aire,
sus ojos dibujando su sonrisa,
aún ajena,
volcada de flores
y música.

Anochece
y muere entre sus manos
un pájaro con los ojos abiertos.
Anochece y muere,
lo sé,
sus labios desgarran
el frío aliento de su memoria,
a sus muñecas tendidas
en el árbol de la casa,
a su canto de perra gris
tras el espejo
tras el portón de los
jardines invisibles
y solemnes de horror.

Ella se despide del viento.

Ella es,
una llama.


LAURA ROSALES ALVARADO. (Lima-1989) Estudia Ciencias Administrativas. 1er puesto del Concurso Nacional de Cuento Juvenil “Cesar Vallejo” 2009 (INC-Municipalidad de Trujillo). Antologada en Suicidas Sub21 (Mondo Kronhela Literatura-Argentina, 2010). Conforma el colectivo de artes y letras JaulaCeniza y la banda de rock Kubrick. Bitácora: www.soyunsauce.blogspot.com

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SPACE BEE, IT´S ALIVE - LA LUNA DE PIERROT Nº0

Que muchos fanáticos limeños del rock sean muy desleales a las bandas de su propia capital es inevitable, y más aún cuando las propuestas de éstas, en realidad, no son muy atractivas. Pero con Space Bee, en este su segundo disco, se da un caso de una de esas pocas bandas que forman el diminuto racimo de aceptación ante el “público rockero” local, público que a su vez no es muy condescediente con lo comercial de dicho género músical. En este álbum de tan sólo 9 canciones encontramos una propuesta muy cotidiana (por no llamarla simplemente “pop”) pues la banda deja de un lado lo experimental (aunque sólo un poco) para ir a un lado más rock y también más digerible. Tanto así que en esta placa hay más presencia de teclados que de guitarras, como en Yeah yeah, White moon -sin perder para nada ese lado rockero que caracteriza al disco- a diferencia de su producción antesesora.

Space Bee es muy respetada por la prensa escrita y por la escena “indie”, y digo “indie” no por influencia de bandas británicas, la cual obviamente posee, sino por sus significativos logros obtenidos por sí mismos, y pruebas hay. Qué banda latina llega hasta Londres y participa en el concurso de Glastonbury (aunque con algo de maña). Eso, prácticamente, es imposible.Sorpresivamente nos encontramos en una época en la que un cúmulo de bandas nuevas que se ponen metas a largo plazo con propuestas musicales muy interesantes, y siendo esta “abeja espacial” parte de dicho grupo, sí que está volando muy alto. Está viva. (http://www.myspace.com/spacebee)

Mitchell Lanazca

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EDITORIAL - LA LUNA DE PIERROT Nº0

LUNA INTANGIBLE

El movimiento limitado dentro de un mundo lleno de paredes materiales exacerba la capacidad de ciertos seres. Aquellos que se rigen más por lo que no ven en vez de por lo que se les presenta como causas primeras. Buscan lo que saben que es superior a todo lo que a su alrededor se encuentra. Ya que todo en este mundo es tan oprimente, se liberan trasponiendo su propio ser sobre existencias inalcanzables para otros, o tal vez mejor sería decir inexistentes, pues esos otros ni siquiera mantienen una sintonización con lo que esta les pueda dar. Así, las presiones diarias se convierten en la lenta agonía de quienes ven en las rutinas la peor de las sentencias.

Sentencias que llevan a muchos al escape en la introspección, la soledad, o locura, según diría la mayoría de personas, de visión limitada. Soledad como la que vivía Pierrot, acompañado verdaderamente tan sólo de la luna, de la cual estaba enamorado y que para él era la única certeza que lo liberaba de sus demás compañeros de la Comedia del Arte, como Arlequin o Columbina, que rayaban en el materialismo. De esa manera, Pierrot veía en la luna una verdadera existencia, no como el resto; traspasaba la capacidad de su entorno y pretendía rodearse de un ente sublimador, intangible.
Así la Luna lo llevaba a sentirse más allá de la frontera de su mundo, como el arte lo hace con nosotros. Es de esta manera que La Luna de Pierrot, busca convertirse en un espacio de dos propósitos principales: la primera, ser -para nosotros- esa forma de liberación, de traspaso del muro que nos cerca, llegando a establecer dentro nuestro una conexión directa con lo que no pueden ver las personas que se ciegan. Y como segunda proposición tenderemos a mostrar mediante esa liberación personal, a los demás, aquellas otras formas de existencia que no pueden alcanzar, y que les son desconocidas. Todo ello simplemente desde una premisa básica: la de establecer un espacio sobre arte en su relación con cualquiera de nosotros, o ustedes. Así, enamorados de la Luna, enamorados del Arte.

Pierrot Wilhelm
Gustavo Lopez Tassara

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LA NOCHE, LA LUNA

Entre mundos efímeros y superficiales, donde lo mecánico y material te limita la mente a hacer siempre lo que debemos hacer, sólo la imaginación como cuna de hechos reales y ficticios, nos hace saber que hay otro mundo paralelo.

La noche, oscura y aparentemente incierta, poco sería sin su lámpara, la luna, obra del Todopoderoso, quien la puso como ama y señora para cada lunático imaginativo, quien la tomaría como esposa, reina, y hasta diosa menor, a quien rendiría sonatas amorosas para satisfacer su existencia. Pierrot, otro lunático imaginativo, tan común y corriente, aquel triste artefacto humano, de quien todos se reían -al fin y al cabo esa es su vocación, sacar siempre del otro sus más superficiales (o remotas, según sea el caso) emociones y sentimientos- aunque para él, pobre de condición, no sea más que un ejercicio rutinario, el pan de cada día hasta la noche, que es donde puede ver a la novia, la dama inalcanzable de quien estaba y está plenamente enamorado, la Luna. Pierrot es una artista, un idealista, un soñador, y la luna para él, su musa incondicional, dotada de magia, hace que de el emerjan las más inexplicables sensaciones. En ella encuentra no sólo la cuna de lo fantástico, sino que es la causante de su catarsis, la mágnum de su existencia o inexistencia, según Pierrot lo anhele.

Precisamente este es el símil más fiel del arte para el artista. En el arte se encuentra esa luna, ama y señora, y en el artista, el lunático imaginágico: preso de sus fantasías, pero que encuentra la liberación en el arte, su fiel esposa. No importa la existencia que el común Pierrot, o artista, tenga, cuan infeliz o pobre sea, cuan rutinaria o mecánica sea su vida, es el arte, precisamente, ese vehículo de liberación, quien nos sostiene y nos mantiene vivos, que nos hace capaces, existentes o inexistentes (como anhelemos), y nos hace, como a Pierrot, otro ser, habitante de ese otro mundo paralelo.

Pierrot Legión
Jean Carlo Osambela Gonzales

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PARAISO LUNAR
(Viajes sobre mundos imaginarios y/o existenciales)

Es necesario –oh hermanos míos– ponerle un subtitulo al encabezado de este texto (aunque no sé si sea el más indicado) para expresar de alguna forma esa salida o esa búsqueda que nosotros precisamos entender. “Imaginación”, una forma paralela de explicar nuestros mundos interiores, es la puerta principal de mi mundo que cruza de lo común a lo intangible; ver más allá de lo que el resto no ve o de lo que el mundo se niega a buscar. La mayoría de las personas también se encierra en una gran burbuja… que es el mundo, y ella les ofrece respuestas y refugios que no siempre son verdades concisas, en realidad, pocas veces lo son.

Escapar de lo rutinario mayormente provoca que nos “psicoanalicemos” -cada uno por su cuenta, y solos- (por llamarlo así), para darnos cuenta de la necesidad de saber o ver qué hay más allá de nuestros glasos y, como Pierrot al ver la luna, sentirnos seguros, como lograr estar en el mismísimo paraíso.

Para Pierrot la luna no era sólo la luna, era más que eso. Él era parte de ella, y ella parte de Pierrot, eran unión mutua, Pierrot entendía claramente que ella le daba a su vida esa existencia de tranquilidad que lo liberaba de su realidad.
Podía videar en ella todas las cosas hermosas que siempre quiso conocer y, a su vez, que nunca se pudo imaginar. La luna fielmente lo llevó a traspasar su imaginación. Era la llave de su puerta principal. En verdad, no sé (ni me interesa saber, realmente) si era amor lo que Pierrot sentía verdaderamente por la luna, pero sí creo que llegó a pensar que la luna estaba enamorada de él. Podría ser paranoico, pero si fuera así, es una paranoia que cualquiera se arriesgaría a vivir para sentirse mejor.

Pierrot Ruidos
Mitchel Lanazca Velorio

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PRESENTACIÓN - LA LUNA DE PIERROT Nº0

La Luna de Pierrot:

Un proyecto de inspiración y creación artística, nacido como blog, y con actual forma intermedia de fanzine o folletín -o cualquier otro nombre que se le aplique-, tan sólo con la certeza de haber migrado al papel (impreso y virtual)

Con fecha de nacimiento original del 5 de marzo del 2008, La Luna de Pierrot ha sido, desde el inicio, la forma de expresión colectiva de tres buscadores del arte y de su sentido en ésta. La máxima que guía el proyecto es contemplar y vivir el arte dentro de la interpretación que le damos a la relación de Pierrot y la Luna: al interior de este número cero se encuentran los tres auto-manifiestos que dieron origen al blog y que prosiguen guiándonos hacia la Luna, donde se explica de manera personal -en una triada textual- dicha relación.

Queda dar la bienvenida y esperar buenos augurios para acercanos, y acercarlos, a la Luna que es el Arte.

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