lunes, 17 de septiembre de 2012

Un país de lejanías desconocidas


Por:  Gustavo Lopez Tassara
Publicado originalmente en el diario El Peruano


La Amazonía ha estado excluida históricamente de diversos espacios de la vida nacional, situación reflejada también en el lenguaje, que muchas veces no escapa de estereotipos y reducciones. 

Ello se debe a que existe en nuestro país un generalizado desconocimiento de quiénes somos. Ejemplo perfecto es que cada vez que surgen conflictos que involucran a comunidades amazónicas, la prensa tiene la necesidad de responder quiénes son estas comunidades: cuáles son sus costumbres, qué lengua hablan, dónde viven. 

Esto evidencia dos problemas. El primero: recién bajo escenarios de hechos conflictivos giramos la mirada con mayor atención hacia grupos culturales que no están presentes en la vida cotidiana de la sociedad urbana. Sucedió hace poco con los boras, tras insultos recibidos desde la televisión extranjera. Pero sucedió también, por ejemplo, en 2009, con los awajún y los wampis, cuando tomaron mayor notoriedad por el conflicto que llevó a la tragedia en Bagua. 

El segundo problema es, en parte, consecuencia del primero. Cuando queremos referirnos a otros grupos, otras culturas, no tenemos las "herramientas" necesarias para hacerlo correctamente. 

Hace poco Luis Peirano, ministro de Cultura, pidió "reflexionar sobre el valor de la diversidad cultural y étnica de nuestro país, así como sobre la necesidad de construir una sociedad y Estado intercultural", lo que exige reconocer la constante indiferencia ejercida sobre las minorías étnicas y culturales, y a la vez replantearse la forma en que se elabora el discurso sobre ellas. 

Entre setiembre y noviembre podremos asistir a la muestra Imaginarios e imágenes del caucho (Centro Cultural Inca Garcilaso), una oportunidad para conocer la forma en que se representó a los peruanos amazónicos a inicios del siglo XX. Recordemos que en 2012 se cumple el centenario de la denuncia hecha por el cónsul británico Roger Casement hacia los caucheros, que con el pretexto de "civilizar" a quienes llamaban "salvajes" cometían atrocidades que llegaban hasta la esclavitud y el asesinato. 

La conciencia sobre los desencuentros con la Amazonía es más profunda actualmente, por lo que hay mayor cuidado en el establecimiento de las relaciones –aunque estas no sean aún del todo equitativas–; sin embargo, hay en algunos sectores de la sociedad rezagos de aquel pensamiento de lejanía que se trasluce como heredero del imaginario de la época del caucho. 

Aún pueden encontrarse en espacios cruciales, como medios de comunicación, reducciones y lugares comunes sobre lo amazónico: lo exótico, ancestral, tradicional, que se enfatizan como características típicas, a la vez que se oponen a lo "moderno" y occidental. 

 Esto sucede, por ejemplo, en las artes plásticas, donde es común observar que el exotismo y lo fantástico desbordan toda descripción y análisis del arte amazónico. 

Sucede también que cuando nos referimos a lo amazónico pocas veces escuchamos su voz, pues se suele preferir fuentes académicas, "expertas", en lugar de recurrir a fuentes amazónicas para tener un conocimiento directo. Se corre así el riesgo de prolongar el desconocimiento. Hay pues que conocerlos para conocernos.

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