martes, 11 de octubre de 2011

Manuel Jesús Orbegozo, el viajero: el mundo, un día.


Hace un mes, el 12 de setiembre, un viajero incansable -e inalcanzable- repitió una vez más la rutina que lo condujo por más de 150 países en el mundo. Esta vez, sin embargo, la rutina se revestía lentamente, al saberse la última de su camino, pues el viaje emprendido no era otro que el de la muerte.

Manuel Jesús Orbegozo llegó al periodismo sin proponérselo, anduvo antes por las letras, "me llamaban poeta", confesó en una entrevista y luego su camino se terminó de sellar cuando, denunció un robo perpetrado por un alcalde en su natal Trujillo. Desde entonces, su vida estaría siempre ligada a un diario, siendo uno de los periodistas más reconocidos y queridos del medio local, no sólo por la calidad del periodismo que logró, sino también por la personalidad y compromiso que imprimía en cada trabajo encargado. "Un periodista es un representante de la sociedad. La sociedad le concede al periodista la opción de que él vaya a donde ocurre un suceso para que le informe lo que suceda", acertaría MJO.

Su vida tiene un sinnúmero de historias que contar, como aquella en la que se salvó de una grave pena, por cubrir una de las tantas guerras de las que se ocupó periodísticamente, en Chad tan sólo por tener una fotografía con Pelé: "Está usted libre, le ha salvado Pelé", sentenció el comisario que lo había capturado por cruzar una frontera sin los permisos del caso.


Muchas historias más vivió a lo largo de su vida de periodista. Su experiencia más larga fue en El Comercio: 32 años, dándo cátedra de periodismo. En este diario se inició en El Comercio Gráfico, para luego pasar a El Dominical, donde fue jefe y maestro del actual director de diario, Francisco Miró Quesada Rada. Hace algunos años, con motivo de un homenaje editorial de parte de unos alumnos de San Marcos, entrevistamos a Miró Quesada Rada sobre su experiencia con MJO, quien lo recordó con cariño y alegría, además de con respeto por lo que significó su trabajo como periodista: "Era un jefe riguroso. Difícil, en el sentido de que teniá un criterio y lo imponía. Pero dentro de esa rigurosidad y carácter impositivo -de presionar a hacer que las cosas salieran bien- realmente hizo una gran contribución, porque me enseñó a hacer periodismo (...) Creo que exigía a los demás porque se cumplía en él una regla: se exigía a sí mismo".

Esa exigencia era la misma que tenía con sus alumnos de San Marcos, donde también dio cátedra de periodismo por 38 años. Trece promociones fueron apadrinadas por él y otras cuatro llevan su nombre, lo que refleja que, dentro y fuera de la aulas, fue un maestro a cabalidad.

El viajero MJO es recordado sobre todo por sus viajes, por sus entrevistas, por sus crónicas. Por ello, desde este espacio, a un mes de su muerte, le rendimos homenaje, recordándolo en esos viajes a través de un especial fotográfico.



MJO con Pol Pot

En casa de Mao Tse Tung

Años de juventud

Con Pablo Neruda

En Belfast

En El Cairo

Con campesinos Kurdos (Irak)

En El Sahara


Con Ernest Hemingway

Con Robert Kennedy

Con Pelé (la foto salvadora)

Con la Madre Teresa de Calcuta, de quien conservaba un rosario.

Gustavo Lopez T.
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