lunes, 28 de junio de 2010

BUTOH, LA DANZA SINIESTRA - LA LUNA DE PIERROT Nº0


Ankoku Butoh, o simplemente Butoh, es una forma única de danza, nacida en Japón, en la década de 1950, tras los bombardeos atómicos de Nagasaki e Hiroshima, por el ejército norteamericano, hecho que no sólo causó el rendimiento nipón, sino un holocausto que conmocionó al país. Pero Japón, el Imperio del Sol Naciente, desde la post guerra, supo cómo surgir, cual fénix de las cenizas, no sólo en su posicionamiento mundial, sino también en su misticismo artístico.

Butoh, que en japonés remite a enterrar lo pies para poder volar con los brazos, nace en los años 50 pero encuentra su realidad artística una década después, con los maestros Tatsumi Hijikata y Kazuo Ohno, quien a los 93 años, en su búsqueda del movimiento compactado y de la íntima expresión de los sentimientos que dejó
la repulsión a los bombardeos, se conmovió al ver cómo algunos sobrevivientes caminaban por las calles desorientados, con sus cuerpos quemados y con los globos oculares reventados y colgando sobre sus mejillas.

Precisamente, esa repulsión y asco al ver tan cruel imagen, no sólo del cuerpo mutilado, sino de la barbarie cometida, es la que lo lleva al afloramiento de la peculiar danza, que recoge antiguas tradiciones folklóricas japonesas, como el ya conocidísimo teatro Kabuki, además del teatro musical Noh, e influencias de movimientos europeos de posguerra, como el dadaísmo y surrealismo, pero especialmente del anterior expresionismo alemán.

El Butoh es una danza que, a diferencia de otras, ramificadas de la estética europea, encuentra la belleza en el vuelo y la fragilidad corporal, encuentra su nirvana, su punto de ebullición, en la pesadez del cuerpo, en la desorientación de los movimientos y la degradación humana, que se sumerge en la oscuridad de la agonía, y de la cual emergen movimientos adoloridos.

Desde un punto de vista técnico, utiliza a manera de expresión la sobrepotencia de las extremidades superiores, más que las inferiores; generalmente se danza desnudo por la naturaleza primitiva del movimiento y se pintan los cuerpos de blanco, como símbolo de muerte, que nace de una tradición oriental.

En suma, el Butoh es una vanguardia que crea, con imágenes de pesadilla, una danza donde los movimientos se eternizan en estampa y los contenidos alcanzan la densidad expresiva de verdaderas esculturas cinéticas.

Jean Carlo Osambela

http://issuu.com/lalunadepierrot/docs/lp0
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