sábado, 13 de junio de 2009

David Lynch y sus influencias

David Keith Lynch es un gran director de cine estadounidense. El legado que ha hecho de él un artista de renombre abarca, sin embargo, no sólo la cinematografía sino también la pintura, la música, la fotografía e, incluso y aunque parezca algo raro, el diseño mobiliario.

The Art Spirit, libro del artista Robert Henri fue una de sus influencias tempranas, al ser uno de los impulsores y definidores del rumbo de su arte. Existen algunas características que de Henri que se pueden trasladar, con las diferencias del caso, a Lynch: el primero se mudó de una zona rural al ámbito urbano de la ciudad, el cual empleó como materia prima para un realismo crudo, siendo además una especie de transición entre la vida rural del Estados Unidos del S.XIX y la urbana del S. XX; mientras que Lynch también vivió el cambio del campo a la ciudad para desarrollar sus perspectivas artísticas siendo en él un recurso recurrente el paso de la nostalgia y la época dorada de los años 50 a la posmodernidad y opacidad de las dos últimas décadas del siglo.

Lynch es un reconocido devoto de otros grandes, como Jacques Tati, Ingmar Bergman o Werner Herzog, y, quizá gracias a sus influencias, ha logrado ser uno de los pocos directores contemporáneos con un estilo personal reconocible.

Con bastante regularidad, Lynch ha manifestado también su admiración por Stanley Kubrick y Federico Fellini, Franz Kafka y Francis Bacon (todos, como se pude observar, con temáticas y estilos únicos, sobre el desdén humano, las oscuridades que lo cubren y la grandiosa mano para expresarlos intensamente).

El cineasta ha afirmado, con fervor entendible, que muchas de las obras de Kubrick se encuentran en su canon personal, y que las de Kafka y Bacon los dominan por completo. Las obras de Oskar Kokoschka, pintor expresionista austriaco y Luis Buñuel, han sido otras de sus grandes influencias.

Respecto a sus referencias inmediatas del cine estadounidense, se puede encontrar El mago de Oz, sobre la cual no tiene un gusto típico, sino -como se puede imaginar al hacer un recorrido de su obra y por tanto de su deformación de la realidad- algo retorcido. Por ello, al parodiarla en Wild at Heart (1990) la polémica fue más que esperada.

En la actualidad, algunos de los proyectos de cine y animación realizados por Lynch sólo se pueden observar en su página web de pago: DavidLynch.com.

Por Mitchel L.

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