domingo, 12 de abril de 2009

BOB DYLAN A TRAZOS

- III -



Quizá dignos de ser recuperados, algunos recuerdos, experiencias, sueños y sensaciones en formas de poemas, cuentos, ensayos, garabatos y dibujos se han esparcido, a lo largo de algunos años, en un cuaderno que hace poco he vuelto a hallar en medio del desorden de la vida y de mi dormitorio.

Sorprendido por una figura que no recordaba, me dispuse, apenas la ví, a ponerla en La Luna de Pierrot, pues a mi parecer merecía un lugar en el blog, sobre todo ahora que he tomado el espacio -siguiendo una línea distinta- como una forma más personalizada de mi relación con el arte.

Bob Dylan se muestra algo confuso, mejor dicho difuso, por el trazo que más arriba aparece, quizá porque lo hice a la velocidad de una breve inspiración, quizá porque su espíritu así lo amerita, quizá porque mi destreza al dibujar no es para nada buena. No tengo la certeza de ello, y tampoco de la fecha exacta de la cual debe datar el garabato-dibujo. Me atrevo a atribuirlo a fines del año 2007 o inicios del 2008, cuando descubrí casi toda su discografía ¡y cuando oí casi toda su discografía!

Sin embargo, he buscado algunos otros indicios que me indiquen la época del nacimiento de ese dibujo, mas no he podido guiarme de su ubicación en el cuaderno, pues a pesar de mi deseo de seguir las páginas en orden (como en un inicio, en el 2005, me lo planteé) con el tiempo fui volviendo a los espacios en blanco para rellenarlos, según la necesidad lo requería. Es inútil también descifrar su origen por lo que está escrito en las páginas anteriores y posteriores, son poemas y no tienen tampoco un aviso del tiempo exacto de su escritura. Tal vez un análisis posterior más detenido me diga exactamente el tiempo de su origen, pero ahora tan sólo he visto el dibujo musical y he dejado relegada mi literatura sin querer averiguar qué sentía cuando la escribí.

Lo único cierto es que Dylan pertenece a esa especie de seres intangibles e intocables que pueblan mi ¿mente, corazón, espíritu? y que contribuyen a alimentar mi ávida inquietud artística. Una guitarra, o un piano, dos manos, una voz ¿llega a serlo? no necesita nada más para estremecerte, no necesitas nada más para estremecerte.


Gustavo Lopez Tassara
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