Muchos partieron este año. El propio 2016 está a punto de partir, en tan solo unas horas, para no volver jamás. El tiempo vuela, pero nunca hacia atrás. Uno de los que dejaron su cuerpo terrenal, de carne y hueso, fue Leonard Cohen, y fue de quien sentí más la partida. Tras muchos años de escuchar su voz a diario, de leerlo y releerlo, de verlo a través de imágenes en internet, en libros, el saber que ya no estaba más en este mundo fue un golpe.
No es difícil explicar el dolor de la partida de una persona que no está a tu lado físicamente, pero que sí está contigo cada día. Sonidos, letras, imágenes, anticipaciones.
El inicio de un nuevo año suele ser la ocasión para realizar balances. Aquí una lista de los 10 libros que considero más importantes de los leídos en el 2013. El primer lugar, sin ninguna duda, se lo lleva Norman Mailer con El fantasma de Harlot. En las últimas páginas, el misterio que envuelve finalmente la historia no se acaba, sino que crece y la novela cierra con estas palabras que Mailer pone en boca de su personaje central: "Podría encontrar a mi padrino para preguntarle, además de todo lo que tenía que preguntarle, en las inmortales palabras de Vladimir Ilich Lenin: «¿A quién? ¿A quién? ¿A quién beneficia todo esto?»."
Fue hace algunas noches, quizá una semana atrás, quizá un poco más. Me abrí paso hasta donde se mantenía en pie con un cigarrillo en la mano y asumí mi rol de periodista. Estaba bastante más viejo de lo que recordaba haberlo visto recientemente, cargaba una barba crecida de algunos días y aunque vestía un traje elegante y corbata, yo lo veía en su hábito de monje, caminando por el bosque hacia su auto y pensando en Roshi.
Cuando lo tuve a solo un metro de distancia nos rodeaban tres o cuatro personas más, pero su presencia era irrelevante. Tardé varios segundos en reaccionar y articular una pregunta de la que, de inmediato, me arrepentí. Leonard Cohen visitaba Perú y no se me ocurría decirle nada que -era mi intención- él pudiera recordar como algo memorable.
"¿Cómo es su proceso creativo?" solté y en ese instante me di cuenta de cuán tonta y poco creativa había sido la pregunta. El hombre debía haberla escuchado miles de veces y seguramente estaría ya cansado de tener que responderla. Y ciertamente su respuesta me sorprendió, aunque no en el sentido que esperaba.
Empezamos esta semana a compartir algunas frases no tan célebres y reconocidas pero sí dignas de ser celebradas y difundidas. Enrique Vila-Matas, James Joyce, Edgar Allan Poe y Leonard Cohen han sido los primeros en ser recortados. Se vienen más ¿Sugerencias?
En 2012 Sylvie Simmons publicó Soy tu hombre. La vida de Leonard Cohen.
La que ha sido llamada "la primera gran biografía de Leonard Cohen" es una mirada detallada a la vida del cantante y escritor canadiense, que durante 5 décadas ha logrado encumbrarse como uno de los compositores de culto del siglo XX, comparado muchas veces -por la magnitud y profundidad de su obra- con Bob Dylan.
Una infografía sobre Leonard Cohen abre una nueva etapa de La Luna de Pierrot que, luego de algunos meses de silencio, retorna -para empezar el 2013- con una nueva propuesta informativa.
Me
preparo para iniciar la tarea en la que he pensado durante los últimos días,
aunque sin obsesión. Hoy es la presentación oficial del último disco de Leonard
Cohen, Old Ideas, "el más abiertamente espiritual", y la idea presente
era dedicarle un post. Todo estaba listo, información reciente sobre su vida,
su disco, un recuento de lo hecho desde Songs
of Leonard Cohen, declaraciones y entrevistas, todo el insumo necesario
para un texto sustancioso en datos. Mala idea.
Me
preparo para iniciar la tarea en la que he pensado durante los últimos días,
aunque sin obsesión. La preparación consiste en instalar los audífonos
inalámbricos en la computadora y buscar en la Biblioteca de Música (momento en
el que me doy cuenta que la “Biblioteca” debería estar llena de libros y no de
música) de Windows Media la discografía completa de Cohen. Encontrarla y
decidir con qué canción iniciar. Llegado a este punto la final la disputan tres
o cuatro canciones. “Dance me to the end of love” es la segunda, pero al oírla después
de ¿una, dos, tres semanas? reconozco que debió ser la primera. “The future”,
de cualquier forma, ha sido un buen inicio, aunque lo mejor ha quedado en el
segundo lugar.
Puede que lo recuerden como el que solía vivir por la música (los que lo conocían), puede que lo recuerden como el hombre de las letras oscuras, los compases certeros y las frases (musicales) sinceras. Pero también es el que con el humor logra la misma profundidad que con la seriedad, el que con acordes mayores puede, increíblemente, lograr una gravedad muy similar a la de los menores. Descubrió tanto en Lorca que bautizó a su hija con ese nombre. Vivió tanto entre el sexo, las drogas y el alcohol que terminó venciendo sus deseos y viviendo largas termporadas en un monasterio donde “hizo más cosas de cocina que de música”. Lo estafaron (no los del monasterio), salió e hizo más música. Luego, agradecidos todos (sobre todo por el Live in London del 2008), hizo más música, pero la de antes, la de Dance me to the end of love, la de Lover, lover, lover, So long Marianne, Everybody knows, I´m your man, Stranger Song o Memories. Fue poeta antes que músico, y poeta mientras músico, e hizo poesía de sonidos sencillos. E hizo música de palabras pequeñas. Finalmente, volvió a cantar Hallelujah y The Future con una fuerza incomprensible para sus 76 recorridos años y, tras vencer algunas males propios de la edad, continúa, en este fin de año 2010, con su gira global.
Leonard Cohen en su presentación del 2008 en el O2 Arena de Londres, iniciando el concierto con "Dance me to the end of love" en una de sus mejores versiones en vivo. Afortunadamente se editó el DVD "Live in London", con muchas de sus mejores creaciones, que de esta manera se difundieron tomando quizá primero Manhattan, y luego Berlín, y luego el resto del mundo.
DANCE ME TO THE END OF LOVE
Dance me to your beauty with a burning violin Dance me through the panic 'til I'm gathered safely in Lift me like an olive branch and be my homeward dove Dance me to the end of love Dance me to the end of love Oh let me see your beauty when the witnesses are gone Let me feel you moving like they do in Babylon Show me slowly what I only know the limits of Dance me to the end of love Dance me to the end of love
Dance me to the wedding now, dance me on and on Dance me very tenderly and dance me very long We're both of us beneath our love, we're both of us above Dance me to the end of love Dance me to the end of love
Dance me to the children who are asking to be born Dance me through the curtains that our kisses have outworn Raise a tent of shelter now, though every thread is torn Dance me to the end of love
Dance me to your beauty with a burning violin Dance me through the panic till I'm gathered safely in Touch me with your naked hand or touch me with your glove Dance me to the end of love Dance me to the end of love Dance me to the end of love